OpiniónPolítica

Cómo se ha venido dando la industrialización en Edomex.

AUTOR: Jesús Espinoza.

En 1979, el gobierno de la República anunció el Plan Global de Desarrollo en el cual se contemplaban estímulos fiscales y la reinversión de las empresas, y con ello satisfacer las necesidades del consumo y la demanda de empleos en el país.

El Estado de México consideró indispensable apoyar a la pequeña y mediana industria, otorgando los apoyos financieros para su consolidación, a través de la constitución de un fideicomiso. El 10 de agosto de 1982, el gobierno del Estado de México y el Banco Mexicano Somex realizaron un contrato donde se consigna al gobierno del Estado de México como fideicomitente y como fideicomisario al Banco Mexicano Somex, señalando que el fin en general de este fideicomiso (Fidepar) es la adquisición de terrenos, a los que una vez lotificados y dotados de infraestructura, acordes a las necesidades de la industria, se comercializan a las empresas interesadas en su compra. Pero con el “fin de contribuir al desarrollo industrial estatal”, en mayo de 1995, su comité técnico como órgano de Gobierno de este fideicomiso, conformado por representantes de varias secretarías, le desvía los objetivos para los que fue creado y “sumarle” las exposiciones y ferias en la entidad, así como administrar los recintos feriales, con la finalidad de contribuir al desarrollo de la industria estatal.

Fue nuevamente en julio de 2000, cuando la entonces Secretaría de Administración autorizó una reestructuración “organizacional” al Fidepar, dado que asumía la función de la promoción industrial, misma que era “ejecutada por la Secretaría de Desarrollo Económico”. Y nuevamente en abril de 2002, se adicionó la cláusula cuarta del contrato del fideicomiso, la cual le autoriza suscribir contratos, convenios de asistencia técnica, prestación de servicios y otros estudios relativos a la construcción de infraestructura para el desarrollo aeroportuario en el Estado de México, en apoyo al sector industrial. Y de nueva cuenta, en julio del 2004, la extinta Secretaría de Finanzas, Planeación y Administración autorizó una nueva estructura “organizacional” en la que le suprimen las organizaciones de ferias, exposiciones y sus respectivas administraciones, creando la Unidad de Información, Planeación, Programación y Evaluación y la Subdirección de atención a inversionistas. Y nuevamente en diciembre de 2006, se protocolizó el convenio modificatorio al contrato del fideicomiso, para que éste pueda actuar como organismo intermedio entre la Secretaría de Economía del gobierno federal y diversas empresas para recibir recursos federales y estatales de programas del sector económico. Estado actual que difiere 100 por ciento de las metas y objetivos con los que se creó el Fidepar, ya que desde su inicio lo han presidido personajes de todo tipo, en los ambientes político, económico y social, no solamente de nuestro estado sino también en el entorno nacional, de los que más recuerdo son: Enrique Flores, José Manuel Ortiz Sada, José Antonio Centurión Carrazco, Rafael Ibarra Manzur, Jose Manuel Ferriz Fernández, Carlos Acra Alva, Carlos Gabriel Rodarte Cordero, Francesco Piazzesi, Carlos Muniz Infante, Francisco Salgado, Víctor Colorado, Gerardo Ruiz Dosal y el actual Arturo Chávez Sánchez.

Y con tantas modificaciones, actualizaciones o restauraciones que ha tenido el Fidepar se perdieron sus objetivos y metas, tal como: ser la puerta de entrada a las inversiones para el Estado de México, construyendo y operando Parques y Zonas Industriales en terrenos propios factibles y acordes a los requerimientos y necesidades de los industriales. En la actualidad es todo lo contrario y requiere una reingeniería para no ser como ha venido siendo en estos últimos sexenios, UN ELEFANTE BLANCO . 

Continuará…

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