Cómo Elon Musk hizo su imperio con la ayuda del gobierno de EEUU: 38.000 millones de dólares para levantar Tesla y SpaceX
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La misión de Elon Musk en estos momentos, al menos en clave DOGE, es la de recortar el presupuesto del Gobierno federal de Estados Unidos en dos billones de dólares. No es, obviamente, una cifra baladí, sino más bien asombrosa si tenemos en cuenta que ese presupuesto asciende en la actualidad a 7 billones de dólares. De ahí que el conflicto de intereses de una persona que cuenta con Tesla o SpaceX entre sus empresas, no haya tardado. Con todo, el Washington Post acaba de revelar la, posiblemente, mayor paradoja del hombre más rico del mundo.
Un imperio con 38.000 millones. Contaba el medio que el ascenso de Musk como el empresario más rico del mundo ha estado profundamente ligado al apoyo financiero del gobierno de Estados Unidos. ¿Cuánto? Con al menos 38.000 millones de dólares en contratos, subsidios, préstamos y créditos fiscales destinados a sus empresas a lo largo de dos décadas.
Dicho de otra forma: Musk es uno de los mayores beneficiarios de las arcas de los contribuyentes y, aunque el magnate ha promovido una imagen de innovación disruptiva e independencia empresarial, su éxito ha dependido de inversiones clave del gobierno en momentos críticos para Tesla, SpaceX y otras compañías de su ecosistema, como veremos a continuación. Inversiones, o generosidad del estado, que ahora paradójicamente tiene la misión de recortar.
El caso de Tesla: del colapso al dominio. En 2008, cuando Tesla se enfrentaba a graves problemas financieros, Musk presionó para obtener un préstamo de 465 millones de dólares del Departamento de Energía, un montante que fue fundamental para la fabricación del Model S y la compra de su planta en Fremont, California.
Sin este respaldo, la empresa habría colapsado. Además, Tesla ha obtenido 11.4 mil millones de dólares en créditos regulatorios por vender bonos de carbono a otras automotrices, un factor crucial para su rentabilidad en años clave. Aunque Musk ha criticado los subsidios gubernamentales para consumidores, su empresa ha sido una de las principales beneficiarias de los créditos fiscales para la compra de vehículos eléctricos.
Pero hay más. Desde su fundación, Tesla también ha recibido miles de millones en incentivos estatales y locales, incluyendo 1.3 mil millones de dólares en Nevada para su gigafábrica de baterías y 750 millones de dólares en Nueva York para la fallida SolarCity, que luego fue absorbida por Tesla. A pesar de estos beneficios, en 2021 Musk trasladó la sede de Tesla de California a Texas, argumentando un entorno regulatorio más favorable.
El caso de SpaceX: contratos para dominar el espacio. Desde su creación en 2002, SpaceX ha dependido en gran medida de contratos con la NASA y el Departamento de Defensa. Antes de lograr su primer lanzamiento exitoso, la compañía ya había recibido 278 millones de dólares de la NASA en 2006 y luego un contrato de 1.8 mil millones de dólares en 2008 para el transporte de suministros a la Estación Espacial Internacional. La inversión gubernamental permitió a SpaceX desarrollar el Falcon 9, hoy el pilar de su negocio, y beneficiarse de misiones de defensa y espionaje para el Pentágono, algunas de ellas clasificadas y valoradas en miles de millones.
En 2024, SpaceX generó 9.3 mil millones de dólares en ingresos por su servicio de internet satelital Starlink, aunque sigue dependiendo de contratos con agencias federales. A pesar de su crecimiento, los analistas señalan que el acceso privilegiado a financiamiento gubernamental le ha permitido superar a competidores como Boeing y Lockheed Martin en la industria aeroespacial.
Musk y los subsidios. Recordaban en el repor del Post que Musk ha abogado públicamente por la eliminación de subsidios gubernamentales, criticando la ley de reducción de la inflación de Biden, la misma que irónicamente hizo que Tesla volviera a calificar para incentivos fiscales. De esta forma, mientras sostiene que su empresa es autosuficiente, su éxito ha estado basado en un modelo que combina inversión estatal y capital privado, una estrategia que le ha permitido consolidar el liderazgo de Tesla y SpaceX, pero sin los mismos riesgos que enfrentan otros empresarios.
A este respecto, el profesor John Helveston de la Universidad George Washington señalaba que “cada aspecto de Tesla ha sido impulsado por subsidios y financiamiento público”, lo que hace que la retórica de Musk contra las ayudas gubernamentales resulte contradictoria. Al mismo tiempo, su impulso por recortar subsidios en toda la industria ha afectado a empresas emergentes que dependen del mismo tipo de apoyo que Tesla tuvo en sus inicios.
El papel del gobierno en el imperio Musk. Lo cierto es que, a pesar de su discurso libertario, Musk sigue beneficiándose de contratos gubernamentales multimillonarios y del acceso preferencial a programas estatales. En los últimos cinco años, casi dos tercios de los 38 mil millones de dólares en fondos públicos que han impulsado sus empresas se han otorgado en forma de nuevos contratos o incentivos.
Con 52 contratos activos con agencias como la NASA, el Departamento de Defensa y la Administración de Servicios Generales, su conexión con el gobierno sigue siendo un pilar fundamental de su éxito empresarial. Aunque su influencia y su fortuna han crecido exponencialmente, su relación con el gobierno sigue siendo más bien ambivalente: mientras critica la intervención estatal en la economía, sigue recibiendo el respaldo financiero que ha cimentado su imperio.
Bajo este contexto, Musk no parece ser solamente el empresario más rico del planeta, sino también uno de los mayores beneficiarios del gasto público en Estados Unidos, el mismo que ahora promociona recortar.
Imagen | Gage Skidmore