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Hay gente poniendo papel higiénico en la nevera. Qué dice la ciencia sobre el truco para eliminar malos olores

Si un día abriéramos nuestra nevera y nos topáramos con un rollo de papel higiénico dentro, podríamos pensar que convivimos con una persona muy despistada que ha confundido la nevera con el armario del baño. Probablemente estaríamos equivocados: existe un motivo para meter papel higiénico en la nevera.

La cuestión es si es buena idea.

La primera pregunta que se nos viene a la cabeza es: ¿por qué? Lo que se busca con esta extraña idea es reducir los malos olores que a veces se presentan en nuestra nevera. El “truco” también promete alargar la vida de nuestros alimentos y hasta hacernos ahorrar consumo de energía.

Vale y, ¿funciona? Aunque no hemos puesto a prueba el método, el papel higiénico sí podría ayudarnos a eliminar los malos olores de nuestra nevera. Aunque hay algunas cuestiones a considerar antes ir a por nuestros rollos de papel.

La lógica detrás es que el papel higiénico puede absorber la humedad (este papel es absorbente por lo que es capaz de recoger la humedad ambiental haciendo de deshumidificador) y con ella el mal olor de nuestra nevera. También ayudaría a preservar mejor los alimentos, reduciendo el ritmo al que se echan a perder y evitando de paso que emitan nuevos malos olores.

Introducir papel en la nevera es uno de los “trucos” que propone el Servicio de Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), pero no como forma de mantenimiento sino como forma de acabar con olores persistentes en nuestra nevera.

En un artículo dedicado a cómo eliminar los malos olores de la nevera, el servicio sugiere llenar nuestra nevera de papel de periódico enrollado, después cerrar la puerta y dejarla así durante varios días. Tras sacar el papel, recomiendan limpiar con agua y vinagre la nevera.

Utilizar papel de periódico tiene la ventaja de que este será un papel que va a ser desechado igualmente, pero también es un tipo de papel cada vez más raro de encontrar en nuestros hogares. Si utilizamos papel higiénico debemos evitar usar papel que hayamos tenido almacenado en el baño fuera de su envoltorio ya que este habrá ido acumulando humedad y estará más “cargado” de ella.

Evitando malos olores

Cabe reseñar que el uso de papel, ya sea de periódico o higiénico, no es el primer método sugerido por el USDA en su página como forma de eliminar los malos olores de nuestra nevera. Lo primero que debemos hacer en estos casos es eliminar cualquier alimento echado a perder que pudiera estar causando el mal olor.

Después, retirar todas las bandejas y cajones de la nevera y limpiarlas con agua y jabón. Después podemos darles un baño con una “solución sanitaria” hecha juntando una cucharada de lejía no aromatizada en 3,5 litros de agua. También utilizar esta solución para limpiar el interior de la nevera. Tras ello debemos dejar el electrodoméstico abierto durante un cuarto de hora.

Los fabricantes de electrodomésticos también son una buena fuente de información a la hora de buscar trucos que nos permitan mejorar nuestro uso de los aparatos que manufacturan.

Estos métodos incluyen varios productos de limpieza, debemos ser conscientes de no mezclarlos. Por ejemplo, mezclar bicarbonato y vinagre hará que los distintos niveles de acidez de los productos se anulen ya que el vinagre es ácido, mientras que el bicarbonato es una base. Mezclar vinagre y lejía, en cambio, es un riesgo para nuestra salud puesto que la mezcla liberará gases nocivos.

Curiosamente, este “truco” sí podría ayudarnos a ahorrar energía. Cada vez que abrimos la puerta de la nevera podemos generar corrientes de aire que introduzcan aire cálido del exterior en la nevera. Cuando cerramos la puerta, la nevera debe reenfriar este aire, gastando más energía.

Cuanto más llena esté la nevera, menos aire podrá intercambiarse con el exterior, por lo que una nevera llena malgasta menos energía. Si metemos un rollo de papel higiénico (como si metiéramos un ladrillo), la nevera lo enfriará una vez solo, y no tantas veces como abramos y cerremos la puerta. Este “truco” puede ser útil en contextos muy concretos, si por ejemplo tenemos nuestra nevera a medio llenar de forma más o menos constante.

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Imagen | Xataka con Gemini

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